Dictan seis años de prisión para Cristina Fernández e inhabilitan de por vida

El proceso estuvo lleno de irregularidades

La Paz 7 de diciembre de 2022: El Tribunal Oral Federal número 2 de Argentina condenó ayer a la vicepresidenta de aquel país, Cristina Fernández de Kirchner, a seis años de prisión y a una inhabilitación especial perpetua para ejercer cargos públicos.

Según reportó Telesur, Fernández de Kirchner fue declarada culpable por el delito de “administración fraudulenta en perjuicio de la administración pública”, de acuerdo con información de los jueces Andrés Basso, Jorge Gorini y Rodrigo Giménez Uriburu, quienes también la absolvieron del delito de asociación ilícita.

La Vicepresidenta estaba acusada de haber encabezado un consorcio que, durante sus dos gobiernos (2007-2015) y el de su fallecido esposo y antecesor, Néstor Kirchner (2003-2007), direccionó millonarios fondos de obras públicas a favor del empresario Lázaro Báez, quien era amigo y socio de la pareja.

Fernández habría declarado anteriormente: “la sentencia está escrita, lo dije el 2 de diciembre de 2019, la primera vez que declaré en el juicio”. En aquella oportunidad también afirmó que fueron violadas las garantías constitucionales, entre otras irregularidades durante el proceso.

En la última audiencia, Fernández calificó a este tribunal como un “pelotón de fusilamiento” que tenía una sentencia ya escrita por hechos inexistentes en el que se buscaba “estigmatizar a un espacio político”.

Poco después de conocerse el veredicto, la autoridad se pronunció para expresar su rechazo a la declaración de culpabilidad y hacer un recuento de las diferentes irregularidades que han surgido a lo largo del proceso, que se inició en 2016, cuando saltó a luz gracias a una auditoría realizada por la Dirección Nacional de Vialidad, desde entonces se lo conoce como “Causa Vialidad”, según detalló el portal RT noticias.

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Consultado al respecto, el analista político Gabriel Villalba relacionó este hecho con los procesos judiciales que sufrió Luiz Inácio Lula da Silva, actual presidente electo de Brasil.

“Es una clara y muy vieja táctica, donde los sistemas judiciales en países federales, como Argentina y Brasil, son utilizados para neutralizar a líderes cuyas políticas progresistas incomodan a diferentes intereses. En muchos casos, estas fuerzas ni siquiera responden a élites locales, sino a las transnacionales”, detalló Villalba.

///HC

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