La producción de café se convirtió en un hito para las familias de Caranavi

El conocimiento y elaboración de este grano se hereda de generación en generación

Caranavi huele a café, el mismo aroma que impregna los recuerdos de doña Sonia Coronel que cultiva este grano legendario desde que era una niña, lo hacía con sus padres. “Antes, una vez a la semana, en las casas se tostaba y se molía el café, y todo el pueblo olía a grano fresco ¡qué tal rico!”.

Hoy, ese pueblo de colonos que abre las puertas al norte paceño se transformó en una ciudad pujante, con 50 mil habitantes y una producción diversificada, pero aún el perfume dulce de café le da vida. “¡Que tal rico!”, resaltó la mujer.

Café Illimani es un negocio familiar que fue heredado de generación en generación y ofrece dos tipos de presentación; el tradicional que es el tinto y el orgánico que es puro, “el ralito”, lo llama la productora. Ambos son procesados de manera natural, y esta peculiaridad hace que el producto alcance altos niveles de valor.

Así como muchos productores en el mundo, esta familia se vio afectada por las restricciones del COVID-19, tuvieron que postergar sus ventas y parar la producción. Esa fue la época que el pueblo de la capital del café dejó de impregnar su imponente aroma.

Ahora, luego de dos años de ese suceso, doña Sonia y su familia busca la manera de encaminar nuevamente en la comercialización se su producto. Lo ofrece en 250 gramos a 30 bolivianos y también por medio y cuarto de kilo. Los interesados pueden comunicarse al 73058694, también con la unidad de Desarrollo Sostenible del Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras.

MRC

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