Las llamas, dóciles, populares y carismáticas

En La Paz, los camélidos aportan al mejoramiento de las condiciones de vida de las familias dedicadas a su producción.

La Paz, 19 de mayo de 2022 (PR).- Estos camélidos de grandes ojos y largas pestañas son celebridades en Estados Unidos, México y otras partes del mundo que por su comportamiento amable y dócil, son las favoritas en los zoológicos internacionales y aparecen en festivales, bodas e incluso fueron noticia durante la pandemia del año 2020 por su sistema inmunológico que produce nanocuerpos, pequeños fragmentos de anticuerpos mucho más pequeños que los anticuerpos humanos, que tienen potencial como tratamientos para COVID-19.

En nuestro país, ciudad de La Paz,  se encuentran en la carretera denominada Héroes del Pacífico atraviesa los Municipios de Catacora, Santiago de Machaca, San Andrés de Machaca y Jesús de Machaca, siendo potenciales en la crianza de llamas y alpacas. La carne de llama y alpaca tiene un alto contenido de proteínas, hierro, bajo en grasas y colesterol en relación a otras carnes

La carne de llama tiene un mayor contenido de proteínas (23.9 %), en comparación con el pollo (21.4 %) y la carne de res (21 %), además, en 100 gramos de carne de llama y alpaca se presenta entre 30 a 40 mg de colesterol, mientras que en el pollo es de 88 mg y la de res de 90 mg, recomendable para pacientes con enfermedades cardiovasculares, diabetes e hipertensión arterial.

Es así que, en esos municipios paceños, la crianza de camélidos aporta al mejoramiento de las condiciones de vida de las familias dedicadas a su producción, ya que por su situación geográfica, en Santiago de Machaca se han especializado en la crianza de llamas, mientras que en Catacora su fortaleza son las alpacas.Los camélidos pastan en la hierba y, al igual que las vacas, regurgitan la comida y la rumian. Mastican la hierba durante un tiempo antes de tragarla para hacer la digestión completa. Pueden sobrevivir comiendo diferentes tipos de plantas y y necesitan muy poca agua para vivir.

Las características de las llamas son que tienen una forma esbelta y graciosos movimientos, mide un metro de altura hasta el crucero y 1,80 m. de longitud; cuello largo y cola corta; cuerpo cubierto de lana larga menos fina que la de alpaca y vicuña, siendo de color variado (blanco, negro, castaño, plomo, gris, matizado. Pesa de 95 a 150 kg.

Mientras que, el color y largo de su pelaje es variable, dependiendo de la raza a la que pertenecen. El diámetro de la fibra es de entre 20 y 80 micrómetros, dependiendo de si son productoras de fibra o de carga.

Estos camélidos son sensibles al maltrato, por tal motivo, manifiestan su enfurecimiento mediante una regurgitación del bolo alimenticio en forma acuosa y olor pronunciado que lanza con violencia por la boca y la nariz (escupe).

El tiempo de vida de las llamas es hasta los 13 años; pero en la explotación se consideran viejas a los nueve años y después de este límite, normalmente, se destinan al faeneado. A medida que avanza la edad, el colgamiento del labio inferior es mayor.

En Bolivia predominan dos tipos de llama que son la T’amphulli y la Q’ara, teniendo también una subespecie del cruce entre estas dos, denominada Intermedia y una última subespecie conocida como Lustre, de menor población.

Sin embargo, La Q’ara casi no da lana y su rasgo principal es no tener pelos en el rostro, así como un crecimiento relativamente escaso de fibra, en cambio la T’amphulli es una llama lanera, la cual posee un vellón más pesado, con fibras que crecen también en su frente y orejas.

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La llama puede aparearse con cualquier otra de las especies de los camélidos sudamericanos, obteniéndose así híbridos que son indefinidamente fecundos. Estos híbridos reúnen los caracteres de las dos especies de las cuales provienen; pero apareados entre sí, a la tercera generación, dan productos que presentan las características definidas de una sola de las especies generadoras.

En tal sentido, los nombres que se designan a tales híbridos son: huarizos, si nace de llama macho; misti, si el padre es alpaca y la madre llama; y, llamavicuña, cuando la hibridación se hace de la llama y la vicuña.

El periodo de reproducción de las llamas oscila entre noviembre a mayo, por lo que se  necesita 1 macho para 25 a 30 hembras. Procrean desde los dos años y medio. Son muy fecundas, teniendo un 95 % de preñez. La gestación dura 11 meses y dan una sola cría, la que amamantan 5 meses; es costumbre dejarlos con sus madres hasta los 8 meses. Las llamas manifiestan su celo por medio de mugidos especiales, presentando la boca con un aspecto característico.

Cabe destacar que el tiempo de celo de esos camélidos, se presenta en las épocas de fuertes lluvias, de enero a marzo. El parto es fácil y, a los 8 o 10 días, la llama queda dispuesta nuevamente, colocándose en posición semi-recostada en el transcurso de la cópula, la cual dura una hora y media.

Las pequeñas crías son separadas de sus madres, formando grupos de machos y hembras, hasta que completan su desarrollo a los tres años. Luego, se separan los machos para reproductores, las hembras para tener nuevas crías y otros machos para carga, algunos son castrados, a fin de evitar la propagación de defectos o para tener animales mansos y dóciles para el trabajo.

En el Imperio incaico, la llama constituía la principal riqueza, utilizándosela como animal de carga; también, se aprovechaba su lana y su carne. De la lana se hacían telas para la gente pobre y la carne, por lo general, se consumía en forma de charque (carne seca), producto que comercializaban y reservaban para los tiempos de guerra.

Asimismo, las llamas eran destinadas para sacrificios religiosos a objeto de fomentar su reproducción y la prosperidad. Posteriormente, la introducción de animales domésticos europeos llegó a rezagar la utilidad de este animal hasta su resurgimiento en las últimas décadas.

Como dato curioso en la medicina tradicional se usa la grasa del pecho de la llama (unto o tustuca) para frotar el pecho de un paciente con infecciones respiratorias. También es usada para sanar niños indigestados y aliviar el dolor de huesos, mientras que consumir la placenta ayuda en problemas de la infertilidad.

Mientras que el primer escudo de Bolivia se dio a conocer mediante el Decreto de la Honorable Asamblea General de la República de Bolívar el 17 de agosto de 1825, durante el gobierno de Simón Bolívar. Según este decreto uno de los elementos que componían el escudo era una alpaca. En los sucesivos cambios de dicho escudo siempre se mantuvo la figura de este animal, pero desde el año 2004 se la sustituyó por una llama.

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COV

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